20141113

La sonda europea Philae se apresta a aterrizar sobre el cometa 67P

La sonda europea Philae se apresta a aterrizar sobre el cometa 67P
  • Mil millones de euros para desvelar los secretos más recónditos del Sistema Solar
  • Todas las operaciones científicas de la misión se coordinan desde el centro ESA de Villanueva de la Cañada


Comparación del tamaño del cometa P67 con la ciudad de Los Angeles (señalizado el punto de aterrizaje de la sonda Philae) / ESA
Comparación del tamaño del cometa P67 con la ciudad de Los Angeles (señalizado el punto de aterrizaje de la sonda Philae) / ESA


La ESA, la Agencia Espacial Europea, lanzó el 2 de marzo de 2004 su misión Rosetta. La nave emprendió un viaje hacia el pequeño cometa P67/Churyumov-Gerasimenko, situado a 800 millones de kilómetros del Sol. Tan largo trayecto debe culminarse el próximo 12 de noviembre con el aterrizaje (tal vez habría que acuñar un nuevo término, acometaje) de su sonda Philae sobre la helada y polvorienta superficie del astro.

Los cometas están considerados como los bloques más primitivos del Sistema Solar, y los que han permanecido más inalterados a lo largo de los 4.600 millones de años de su historia. Compuestos de hielo y materiales orgánicos, estos pequeños astros pudieron ayudar a nuestra Tierra a dotarse de agua y tal vez de algunos de los ingredientes básicos que originaron la vida en el planeta. Si los instrumentos científicos que transporta la sonda Philae funcionan correctamente, la misión Rosetta desvelará algunos de esos íntimos secretos.



Varios hitos marcarán esta misión: será la primera nave que haya llegado más lejos alimentándose de células solares para dotarse de energía. A 800 millones de kilómetros del Sol los niveles de rayos solares son apenas el 4% de los que iluminan la Tierra, y las temperaturas oscilan en torno a los -150º.

Obviamente también será la primera vez que una nave enviada desde nuestro planeta no solo orbite en torno de un cometa sino también de que se pose dulcemente sobre su superficie. Cuando se ancle sobre el P67, la sonda Philae cabalgará el espacio a lomos del cometa, que se dirige a toda velocidad hacia el Sol alcanzando su perihelio (cuando alcance su máxima cercanía con el astro-rey) en agosto de 2015.

El irlandés Laurence O' Rourke, coordinador de Operaciones Científicas de la 'misión Rosetta'
El irlandés Laurence O' Rourke, coordinador de Operaciones Científicas de la 'misión Rosetta'

El cometa 67P, la segunda opción

No era este el cometa elegido en principio para la misión. De no haber fallado el lanzamiento previsto en 2002, la misión habría ido en dirección al cometa 46P/Wirtanen. El retraso de catorce meses hizo imposible alcanzar ese objetivo y los científicos enfilaron sus cálculos hacia el 67P/Churyumov-Gerasimenko, un astro cuya órbita elíptica entre la Tierra y Júpiter tarda 6,5 años en completarse.

Este cometa fue observado y analizado por vez primera en 1969 por el científico soviético Klim Churyumov, sobre una fotografía tomada por la astrónoma Svetlana Gerasimenko. Le dio el nombre 67P, que indica que es el 67º de la serie periódica (P) de cometas descubiertos.




En esa persecución en busca de su objetivo la nave Rosetta ha pasado del intenso calor de situarse a 150 millones de kilómetros del Sol al frío de los 800 millones de kilómetros del centro del Sistema Solar, distancia en la que hubo de ser puesto en hibernación durante 31 meses, antes de recobrar la energía de sus paneles el pasado mes de enero y acometer la fase final de la misión.

Miguel Pérez Ayúcar, jefe del Grupo de Planificación Científica
Miguel Pérez Ayúcar, jefe del Grupo de Planificación Científica

Once españoles en el equipo científico

Una sensación de euforia y temor invade a la comunidad científica asentada a los pies de las ruinas del castillo en que está localizado el centro ESA. Una treintena de ingenieros europeos, once de ellos españoles, altamente especializados, son los encargados de analizar a fondo el núcleo del cometa con los datos y fotografías que la Philae enviará desde el mismo momento en que se desenganche de la Rosetta e inicie su aterrizaje mediante caída libre. Esta última fase será un proceso largo, de unas 7 horas de duración, dos de ellas en funcionamiento completamente autónomo, teniendo en cuenta que la fuerza de gravedad del cometa es levísima, apenas diez mil veces menos que en la Luna.



Un simple contacto con la superficie haría rebotar a la sonda y desplazarla incluso fuera de la órbita del cometa. Para evitarlo, las tres patas de la Philae lanzarán sus arpones a fin de anclarse al suelo. Todo ello si no hay sorpresas y el módulo cae sobre una superficie más o menos llana y no tropieza con las rocas de hielo y polvo cósmico de unos 12 metros de altura, situadas en las inmediaciones del lugar elegido para su posado.

Todos apuestan por el éxito, resalta el español Miguel Pérez Ayúcar, líder del Grupo de Planificación Científica. Desvela que la misión ha costado mil millones de euros. Si su vaticinio se cumple, Rosetta será la primera misión en estudiar de forma continua y desde el puesto privilegiado de un jinete cómo evoluciona la actividad de un cometa durante su viaje alrededor del Sol.

Para culminar esos trabajos ha sido necesaria la aportación de 50 empresas industriales de alta tecnología de 14 países de Europa y de Estados Unidos, entre ellas las españolas CASA, Sener Tecnológica, Crisa y Alcatel Espacio.

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