¿Te preguntas cómo será capaz Amazon de mover las enormes cantidades de
productos pedidos en Navidad? Pues no hace falta que te lo cuestiones
más, ya que la propia compañía de Jeff Bezos ha querido sacarnos de
dudas y de paso presumir de su nueva tropa de aliados. La distribuidora
se ha hecho con una legión de nuevos robots Kiva -esas máquinas naranjas
que ves en la foto superior-, encargados de mover miles y miles de
paquetes por los pasillos gigantescos de los almacenes de manera
tremendamente ordenada y eficaz. En caso de tener que transportar cargas
muy pesadas, son los brazos robotizados Robo-Stow -podrás verlos en el
vídeo que tienes tras el salto- los que se encargarán de la tarea, e
igualmente se han introducido nuevos sistemas tanto para la descarga y
recepción de tráilers completos en 30 minutos (en lugar de dos horas)
así como para facilitar el trabajo a los empleados mientras manipulan
los pedidos.
Amazon ha anunciado recientemente que para hacer frente a la jornada
navideña, también ha incrementado el número de contratos temporales,
dando empleo a 80.000 personas. En el caso de España, 160 personas más
entrarán a trabajar en su centro logístico. Si al final, por mucho robot
que haya... no siempre pueden sustituirnos en todas las funciones. Por
ahora, claro.
1. Entra en tu cuenta de Google. Puedes llegar desde cualquiera de sus
servicios (Gmail, Maps, el buscador, Youtube...) pinchando tu icono que
aparece en la parte superior derecha de la página y luego en Cuenta, o
directamente desde este link.
2. Entre las opciones que aparecen enumeradas en el menú superior, elige
Historial de la cuenta. Aprovecha ya que estás en esta página para
elegir qué actividades quieres que Google recuerde. ¿Tus búsquedas?
¿Dónde has estado? ¿Lo que ves en YouTube? Tómate un momento para
activar o desactivar lo que creas conveniente.
3. En la parte inferior de la página aparece la opción Anuncios - Editar
configuración. Al pinchar en ese enlace, llegamos a la página
Configuración de anuncios. Ahí es donde podemos ver lo que Google sabe, o
cree saber de nosotros.
En esta página aparecen dos columnas. En la de la izquierda, Anuncios en
Google, está la información con la que se configuran los anuncios que
vemos en Google. Es decir, en Gmail, en Youtube, en Google Maps... Los
datos que aparecen en ella están extraídos del perfil en Google, y
cualquier cambio es rápidamente incorporado a lo que la compañía baraja
para mostrarnos unos u otros anuncios.
En la columna de la derecha, Anuncios Google en Web, aparece la
información con la que se seleccionan los anuncios de la Red de Display
de Google, un grupo de webs y apps asociadas con Google para mostrar
publicidad AdWords. Los datos que maneja están basados en las páginas
que hemos visitado, no en datos que hayamos aportado conscientemente.
Sexo, edad e idioma son los tres primeros campos que completan las dos
columnas. El tercero, el de intereses, da una idea de qué orienta a
Google a la hora de mostrarte unos u otros anuncios: deportes acuáticos,
redes sociales, actualidad política, astronomía... Nuestro historial de
búsquedas en la red se refleja en los asuntos que aparecen en esa
lista.
Mil millones de euros para desvelar los secretos más recónditos del Sistema Solar
Todas las operaciones científicas de la misión se coordinan desde el centro ESA de Villanueva de la Cañada
Comparación del tamaño del cometa P67 con la ciudad de Los Angeles (señalizado el punto de aterrizaje de la sonda Philae) / ESA
La ESA, la Agencia Espacial Europea, lanzó el 2 de marzo de 2004 su misión Rosetta.
La nave emprendió un viaje hacia el pequeño cometa
P67/Churyumov-Gerasimenko, situado a 800 millones de kilómetros del Sol.
Tan largo trayecto debe culminarse el próximo 12 de noviembre con el
aterrizaje (tal vez habría que acuñar un nuevo término, acometaje) de su sonda Philae sobre la helada y polvorienta superficie del astro.
Los cometas están considerados como los bloques más primitivos del
Sistema Solar, y los que han permanecido más inalterados a lo largo de
los 4.600 millones de años de su historia. Compuestos de hielo y
materiales orgánicos, estos pequeños astros pudieron ayudar a nuestra
Tierra a dotarse de agua y tal vez de algunos de los ingredientes
básicos que originaron la vida en el planeta. Si los instrumentos
científicos que transporta la sonda Philae funcionan correctamente, la misión Rosetta desvelará algunos de esos íntimos secretos.
Varios hitos marcarán esta misión: será la primera nave que haya
llegado más lejos alimentándose de células solares para dotarse de
energía. A 800 millones de kilómetros del Sol los niveles de rayos
solares son apenas el 4% de los que iluminan la Tierra, y las
temperaturas oscilan en torno a los -150º.
Obviamente también será la primera vez que una nave enviada desde
nuestro planeta no solo orbite en torno de un cometa sino también de que
se pose dulcemente sobre su superficie. Cuando se ancle sobre el P67,
la sonda Philae cabalgará el espacio a lomos del cometa, que se dirige a
toda velocidad hacia el Sol alcanzando su perihelio (cuando alcance su
máxima cercanía con el astro-rey) en agosto de 2015.
El irlandés Laurence O' Rourke, coordinador de Operaciones Científicas de la 'misión Rosetta'
El cometa 67P, la segunda opción
No era este el cometa elegido en principio para la misión. De no
haber fallado el lanzamiento previsto en 2002, la misión habría ido en
dirección al cometa 46P/Wirtanen. El retraso de catorce meses hizo
imposible alcanzar ese objetivo y los científicos enfilaron sus cálculos
hacia el 67P/Churyumov-Gerasimenko, un astro cuya órbita elíptica entre
la Tierra y Júpiter tarda 6,5 años en completarse.
Este cometa fue observado y analizado por vez primera en 1969 por el científico soviético Klim Churyumov, sobre una fotografía tomada por la astrónoma Svetlana Gerasimenko. Le dio el nombre 67P, que indica que es el 67º de la serie periódica (P) de cometas descubiertos.
En esa persecución en busca de su objetivo la nave Rosetta ha pasado
del intenso calor de situarse a 150 millones de kilómetros del Sol al
frío de los 800 millones de kilómetros del centro del Sistema Solar,
distancia en la que hubo de ser puesto en hibernación durante 31 meses,
antes de recobrar la energía de sus paneles el pasado mes de enero y
acometer la fase final de la misión.
Miguel Pérez Ayúcar, jefe del Grupo de Planificación Científica
Once españoles en el equipo científico
Una sensación de euforia y temor invade a la comunidad científica
asentada a los pies de las ruinas del castillo en que está localizado el
centro ESA. Una treintena de ingenieros europeos, once de ellos
españoles, altamente especializados, son los encargados de analizar a
fondo el núcleo del cometa con los datos y fotografías que la Philae
enviará desde el mismo momento en que se desenganche de la Rosetta e
inicie su aterrizaje mediante caída libre. Esta última fase será un
proceso largo, de unas 7 horas de duración, dos de ellas en
funcionamiento completamente autónomo, teniendo en cuenta que la fuerza
de gravedad del cometa es levísima, apenas diez mil veces menos que en
la Luna.
Un simple contacto con la superficie haría rebotar a la sonda y
desplazarla incluso fuera de la órbita del cometa. Para evitarlo, las
tres patas de la Philae lanzarán sus arpones a fin de anclarse al suelo.
Todo ello si no hay sorpresas y el módulo cae sobre una superficie más o
menos llana y no tropieza con las rocas de hielo y polvo cósmico de
unos 12 metros de altura, situadas en las inmediaciones del lugar
elegido para su posado.
Todos apuestan por el éxito, resalta el español Miguel Pérez Ayúcar,
líder del Grupo de Planificación Científica. Desvela que la misión ha
costado mil millones de euros. Si su vaticinio se cumple, Rosetta será
la primera misión en estudiar de forma continua y desde el puesto
privilegiado de un jinete cómo evoluciona la actividad de un cometa
durante su viaje alrededor del Sol.
Para culminar esos trabajos ha sido necesaria la aportación de 50
empresas industriales de alta tecnología de 14 países de Europa y de
Estados Unidos, entre ellas las españolas CASA, Sener Tecnológica, Crisa
y Alcatel Espacio.