Nuevo método para acelerar los cálculos en mecánica cuántica
La mecánica cuántica es difícil de entender: requiere muchos años de
preparación y abandonar conceptos que son... evidentes a gran escala.
Pero si entenderla cuesta (según Feynman, quien cree que entiende la
mecánica cuántica no la entiende realmente), hacer los cálculos asociados
tampoco es ninguna broma: hay ecuaciones que requieren varias páginas.
El trabajo se simplifica un poco cuando se usan ordenadores, pero sigue
siendo una tarea intensiva. Sin embargo, ha aparecido una nueva esperanza: un grupo de investigadores ha hallado que las representaciones de las interacciones cuánticas (como los diagramas de Feynman) se asemejan a una estructura matemática que han llamado amplituedro
(un objeto matemático teórico).
Según uno de los investigadores, este
método permite realizar a mano cálculos que eran inalcanzables con
ordenador. Y, de regalo, permite trabajar sin el principio de localidad (algo no puede afectar simultáneamente a dos partículas que estén muy alejadas entre sí) y la restricción de unitariedad
(la suma de todos los posibles sucesos cuánticos siempre es cero), lo
que puede abrir nuevas vías en el estudio de la gravedad cuántica.
20130923
20130922
Científicos afirman haber descubierto vida extraterrestre en nuestro planeta
Científicos afirman haber descubierto vida extraterrestre en nuestro planeta
Un grupo de científicos de la Universidad de Sheffield, en el Reino Unido, ha encontrado partículas vivas procedentes del espacio tras enviar un globo a la estratosfera. El experimento, según creen, demuestra la llegada a Tierra de vida alienígena.
El globo, especialmente diseñado para el proyecto, recorrió 27 kilómetros hasta llegar a la estratosfera durante la lluvia de estrellas del pasado 12 de agosto. El artilugio pudo recoger pequeños organismos que el equipo investigador deduce que llegaron del espacio.
"La mayoría de la gente asumirá que estas partículas biológicas llegaron a la estratosfera desde la Tierra, pero es sabido que una partícula de ese tamaño no puede alcanzar alturas de, por ejemplo, 27 kilómetros. La única excepción sería si hubiera una erupción volcánica violenta y eso no ocurrió en los tres años previos", señaló Milton Wainwright, profesor del departamento de Biología Molecular de la Universidad de Sheffield y responsable del experimento.
De acuerdo con estos razonamientos, el equipo de Wainwright concluyó que "hay vida que llega continuamente del espacio a la Tierra, por lo que la vida no es algo único de nuestro planeta y es muy posible que ni siquiera se originara aquí".
El descubrimiento ya ha sido publicado en el portal web de ciencia 'Journal of Cosmology' y se espera un estudio más detallado después de que el grupo de científicos tome muestras durante una nueva lluvia de estrellas en octubre, cuando se prevé que haya una alta densidad de polvo cósmico.
"Si continúa llegando vida del espacio, tendremos que cambiar por completo nuestra visión de la biología y de la evolución", sentenció el científico.
Un grupo de científicos de la Universidad de Sheffield, en el Reino Unido, ha encontrado partículas vivas procedentes del espacio tras enviar un globo a la estratosfera. El experimento, según creen, demuestra la llegada a Tierra de vida alienígena.
El globo, especialmente diseñado para el proyecto, recorrió 27 kilómetros hasta llegar a la estratosfera durante la lluvia de estrellas del pasado 12 de agosto. El artilugio pudo recoger pequeños organismos que el equipo investigador deduce que llegaron del espacio.
"La mayoría de la gente asumirá que estas partículas biológicas llegaron a la estratosfera desde la Tierra, pero es sabido que una partícula de ese tamaño no puede alcanzar alturas de, por ejemplo, 27 kilómetros. La única excepción sería si hubiera una erupción volcánica violenta y eso no ocurrió en los tres años previos", señaló Milton Wainwright, profesor del departamento de Biología Molecular de la Universidad de Sheffield y responsable del experimento.
De acuerdo con estos razonamientos, el equipo de Wainwright concluyó que "hay vida que llega continuamente del espacio a la Tierra, por lo que la vida no es algo único de nuestro planeta y es muy posible que ni siquiera se originara aquí".
El descubrimiento ya ha sido publicado en el portal web de ciencia 'Journal of Cosmology' y se espera un estudio más detallado después de que el grupo de científicos tome muestras durante una nueva lluvia de estrellas en octubre, cuando se prevé que haya una alta densidad de polvo cósmico.
"Si continúa llegando vida del espacio, tendremos que cambiar por completo nuestra visión de la biología y de la evolución", sentenció el científico.
20130921
La Tierra dejará de ser habitable dentro de 1.750 millones de años
La Tierra dejará de ser habitable dentro de 1.750 millones de años
Las condiciones de habitabilidad de la Tierra durarán por lo menos otros 1.750 millones de años, según concluyen astrobiólogos de la Universidad de East Anglia, en Reino Unido. Los resultados de su investigación, publicados este jueves en la revista Astrobiology revelan el tiempo habitabilidad en el planeta Tierra, sobre la base de nuestra distancia del sol y temperaturas a las que es posible que el planeta tenga agua líquida.
El equipo de investigación observó las estrellas en busca de inspiración y, mediante el uso de planetas recientemente descubiertos fuera de nuestro sistema solar (exoplanetas), como ejemplos, analizaron el potencial de estos planetas para albergar vida. El director del estudio, Andrew Rushby, de la Escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad de East Anglia, ha detallado que se ha utilizado "el concepto de zona habitable para hacer estimaciones". "Es la distancia de la estrella de un planeta en la que las temperaturas son propicias para tener agua líquida en la superficie", ha precisado.
"Hemos utilizado los modelos de evolución estelar para estimar el final de la vida útil habitable de un planeta por la determinación de cuándo dejará de estar en la zona habitable. Estimamos que la Tierra dejará de ser habitable en algún lugar entre 1.750 y 3.250 millones de años. Después de este punto, la Tierra estará en la zona caliente del sol, con temperaturas tan altas que los mares se evaporarán. Habrá un evento de extinción catastrófica y terminal para todas las vidas", ha indicado.
"Por supuesto, las condiciones de los seres humanos y otras formas de vida complejas se volverán imposibles mucho antes, algo que está acelerando el cambio climático antropogénico. Los humanos tendrían problemas con incluso un pequeño aumento en la temperatura y, cerca del final, sólo los microbios en algunos lugares serían capaces de soportar el calor", ha adelantado el experto.
"Mirando hacia el pasado una cantidad similar de tiempo, sabemos que hubo vida celular en la tierra. Tuvimos insectos hace 400 millones de años, los dinosaurios hace 300 millones de años y plantas florecientes hace 130 millones de años. Los seres humanos anatómicamente modernos sólo han existido durante los último 200.000 años, lo que supone que se necesita un tiempo muy largo para que se desarrolle la vida inteligente", prosigue.
A su juicio, la cantidad de tiempo habitable de un planeta es muy importante porque informa de la posibilidad de evolución de la vida compleja, que es la que probablemente requiera más un período de condiciones de habitabilidad. "La medición de habitabilidad es útil porque nos permite investigar la posibilidad de que otros planetas alberguen vida y comprender que la etapa de la vida puede estar en otro lugar de la galaxia", ha señalado.
Tras apuntar que gran parte de la evolución es cuestión de suerte, ha indicado que se sabe que complejas especies inteligentes como los humanos no podían existir después de sólo unos pocos millones de años, ya que a los hombres les ha costado evolucionar un 75% de toda la vida útil habitable de la Tierra. "Creemos que es probable que haya una historia similar en otro lugar", ha explicado.
Los astrónomos han identificado casi mil planetas fuera de nuestro sistema solar, algunos de los cuales fueron analizados por este equipo de expertos, estudiando la naturaleza evolutiva de la habitabilidad planetaria con el tiempo astronómico y geológico. "Comparamos la Tierra con ocho planetas que se encuentran actualmente en su fase habitable, incluyendo Marte. Encontramos que los planetas que orbitan estrellas de masa más pequeñas tienden a tener zonas de vida más habitables", ha relatado.
Uno de los planetas sobre el que aplicaron su modelo fue Kepler 22b, que tiene un tiempo habitable de entre 4.300 millones y 6.100 millones de años. Otro es Gliese 581d, un planeta que puede ser cálido y agradable durante diez horas durante todo el tiempo que nuestro sistema solar ha existido, con un espectacular tiempo habitable de entre 42.400 millones hasta 54.700 millones de años.
Mudanza a Marte
"Hasta la fecha, no se ha detectado un planeta como el terrestre. Pero es posible que haya un planeta habitable, similar a la Tierra, a 10 años luz, que está muy cerca en términos astronómicos. Pero llegar a él tomaría cientos de miles de años con la tecnología actual. Si alguna vez necesitamos movernos a otro planeta, Marte es probablemente nuestra mejor apuesta, ya que está muy cerca y se mantendrá en la zona habitable hasta el final de la vida del Sol, unos 6.000 millones de años a partir de ahora", ha concluido.
Las condiciones de habitabilidad de la Tierra durarán por lo menos otros 1.750 millones de años, según concluyen astrobiólogos de la Universidad de East Anglia, en Reino Unido. Los resultados de su investigación, publicados este jueves en la revista Astrobiology revelan el tiempo habitabilidad en el planeta Tierra, sobre la base de nuestra distancia del sol y temperaturas a las que es posible que el planeta tenga agua líquida.
El equipo de investigación observó las estrellas en busca de inspiración y, mediante el uso de planetas recientemente descubiertos fuera de nuestro sistema solar (exoplanetas), como ejemplos, analizaron el potencial de estos planetas para albergar vida. El director del estudio, Andrew Rushby, de la Escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad de East Anglia, ha detallado que se ha utilizado "el concepto de zona habitable para hacer estimaciones". "Es la distancia de la estrella de un planeta en la que las temperaturas son propicias para tener agua líquida en la superficie", ha precisado.
"Hemos utilizado los modelos de evolución estelar para estimar el final de la vida útil habitable de un planeta por la determinación de cuándo dejará de estar en la zona habitable. Estimamos que la Tierra dejará de ser habitable en algún lugar entre 1.750 y 3.250 millones de años. Después de este punto, la Tierra estará en la zona caliente del sol, con temperaturas tan altas que los mares se evaporarán. Habrá un evento de extinción catastrófica y terminal para todas las vidas", ha indicado.
"Por supuesto, las condiciones de los seres humanos y otras formas de vida complejas se volverán imposibles mucho antes, algo que está acelerando el cambio climático antropogénico. Los humanos tendrían problemas con incluso un pequeño aumento en la temperatura y, cerca del final, sólo los microbios en algunos lugares serían capaces de soportar el calor", ha adelantado el experto.
"Habrá un evento de extinción catastrófica y terminal para todas las vidas", afirma uno de los autores del estudio
"Mirando hacia el pasado una cantidad similar de tiempo, sabemos que hubo vida celular en la tierra. Tuvimos insectos hace 400 millones de años, los dinosaurios hace 300 millones de años y plantas florecientes hace 130 millones de años. Los seres humanos anatómicamente modernos sólo han existido durante los último 200.000 años, lo que supone que se necesita un tiempo muy largo para que se desarrolle la vida inteligente", prosigue.
A su juicio, la cantidad de tiempo habitable de un planeta es muy importante porque informa de la posibilidad de evolución de la vida compleja, que es la que probablemente requiera más un período de condiciones de habitabilidad. "La medición de habitabilidad es útil porque nos permite investigar la posibilidad de que otros planetas alberguen vida y comprender que la etapa de la vida puede estar en otro lugar de la galaxia", ha señalado.
Tras apuntar que gran parte de la evolución es cuestión de suerte, ha indicado que se sabe que complejas especies inteligentes como los humanos no podían existir después de sólo unos pocos millones de años, ya que a los hombres les ha costado evolucionar un 75% de toda la vida útil habitable de la Tierra. "Creemos que es probable que haya una historia similar en otro lugar", ha explicado.
Los astrónomos han identificado casi mil planetas fuera de nuestro sistema solar, algunos de los cuales fueron analizados por este equipo de expertos, estudiando la naturaleza evolutiva de la habitabilidad planetaria con el tiempo astronómico y geológico. "Comparamos la Tierra con ocho planetas que se encuentran actualmente en su fase habitable, incluyendo Marte. Encontramos que los planetas que orbitan estrellas de masa más pequeñas tienden a tener zonas de vida más habitables", ha relatado.
Uno de los planetas sobre el que aplicaron su modelo fue Kepler 22b, que tiene un tiempo habitable de entre 4.300 millones y 6.100 millones de años. Otro es Gliese 581d, un planeta que puede ser cálido y agradable durante diez horas durante todo el tiempo que nuestro sistema solar ha existido, con un espectacular tiempo habitable de entre 42.400 millones hasta 54.700 millones de años.
Mudanza a Marte
"Hasta la fecha, no se ha detectado un planeta como el terrestre. Pero es posible que haya un planeta habitable, similar a la Tierra, a 10 años luz, que está muy cerca en términos astronómicos. Pero llegar a él tomaría cientos de miles de años con la tecnología actual. Si alguna vez necesitamos movernos a otro planeta, Marte es probablemente nuestra mejor apuesta, ya que está muy cerca y se mantendrá en la zona habitable hasta el final de la vida del Sol, unos 6.000 millones de años a partir de ahora", ha concluido.
20130920
20130918
La bomba nuclear española
La bomba nuclear española
Me estaba leyendo un libro sobre la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico (“Némesis”, de Max Hastings), por aquello de constatar por mí mismo las ansias infinitas de paz consustanciales a los japoneses. Una cosa llevó a la otra y acabé leyendo en la Wikipedia este artículo, “Países con armas nucleares”, que también detalla qué países tienen la capacidad tecnológica para, en un plazo de tiempo relativamente reducido, fabricar un arsenal nuclear. Entre ellos, está España, que dispone de unas reservas de uranio que harían las delicias de cualquier jugador de Civilization y de las instalaciones y tecnología necesarias para hacer cosas grandes con dicho uranio. En concreto, una bomba.
Pero la cuestión no es sólo que exista el potencial, sino que en el pasado hubo intentos para hacerse con la bomba que llegaron a estar bastante avanzados. Lo que he leído por ahí, con alto grado de fiabilidad (¡si hasta sale en Google!), sobre el proyecto nuclear resulta fascinante. Como no podía ser menos, el proyecto comenzó a desarrollarse en los años 50, en pleno franquismo, y derivó de la obsesión de Franco y Carrero Blanco por hacerse con la bomba y, con ello, ganar respetabilidad.

Hermosa composición que ilustra un artículo de ABC sobre el tema
Inicialmente, el proyecto de bomba atómica española derivó del apoyo estadounidense para conseguir energía nuclear para fines pacíficos, un programa con el bonito nombre de “Átomos para la paz”. Pero el franquismo llegó también a acuerdos bajo mano con Francia para conseguir fabricar plutonio. Merced al apoyo francés, el Gobierno español construyó la central nuclear de Vandellós, donde se puso a generar plutonio a saco.
Sólo faltaba un pequeño detalle para dar el espaldarazo definitivo al proyecto, y ese era cómo conseguir la detonación de la bomba. Ahí es donde entra el afortunado incidente de Palomares en 1966, cuando EEUU perdió una bomba atómica en las playas españolas. Mientras el ministro Fraga se bañaba en Palomares para adquirir un bonito bronceado radiactivo, y poco antes de que un pescador español de Águilas (Murcia), “Paco el de la Bomba”, detectase la bomba que había caído al mar, los científicos españoles tuvieron tiempo para analizar el mecanismo de detonación de una de las bombas que cayó a tierra (una lo hizo en paracaídas y dos se estrellaron contra el suelo, provocando la detonación del explosivo convencional).
A principios de los años 70, España estaba a punto de conseguir la bomba; de hecho, se había dispuesto ya la realización de una primera prueba en el Sahara español. En esto que el secretario de Estado de EEUU, Henry Kissinger, visita España y se reúne con el principal valedor del proyecto nuclear, el almirante Carrero Blanco. Kissinger se supone que le dice algo así como que “cuando España es importante, es peligrosa” http://www.abc.es/archivo/20130308/abci-bomba-atomica-franco-201303071834.html, que es más o menos lo mismo que llevaba diciendo EEUU a cualquier país que quisiera desarrollar un arsenal atómico: en pro de la paz, mucho mejor que sólo EEUU tenga bombas nucleares.
Al día siguiente de la entrevista, Carrero era asesinado por ETA. ¿Casualidad?
Con la llegada de la Administración Carter y el coñazo que daba el hombre en pro de la no proliferación, en Gobierno español se achanta y paraliza el proyecto, que es finalmente desmantelado –se supone- una vez España firma, a mediados de los 80, el Tratado de No Proliferación nuclear. Años después, España también comienza a desarrollar, en comandita con socios tan fiables como Iraq y Egipto, un misil, el “Capricornio”, en teoría destinado a usos civiles y pacíficos (poner satélites en órbita). Pacífico. Sí, claro, claro. Que nos conocemos todos. El Capricornio era capaz de lanzar armamento nuclear a más de 600 km de distancia, pero finalmente el proyecto también se abandona.
La verdad es que habría tenido sus ventajas la adquisición de un arsenal nuclear. La principal, garantizar que EEUU nunca, nunca, nunca podría realizar un bombardeo preventivo-humanitario para defender la democracia en España. ¡Hermanados con Corea del Norte como países intocables para EEUU!
Luego los españoles de centro reformista podrían ir diciendo por ahí que “con Franco se podía dormir con la puerta abierta, había pantanos y teníamos el dedo sobre el botón”. Y, en el supuesto de que ZP no hubiera desmantelado el arsenal nuclear-franquista y se lo hubiera regalado a la ETA islámica, no quiero ni pensar el juego que daría esto en las tertulias, con continuas alusiones a la oportunidad de usar la Bomba española contra Gibraltar, contra los moros, contra los sindicatos, contra la ETA y, naturalmente, contra los catalanes, “que así aprenderán”. Hermann Tertsch con el dedo sobre el botón, I have a dream!
¿Y qué decir del nacionalismo catalán? Ya me los imagino haciendo su ya tradicional discurso: “España y los españoles son una mierda subdesarrollada; ¡Españoles, vagos! ¡Españoles, ladrones! ¡Fachas! ¡ja, ja, ja! Pero oye, que nos queremos ir de esta puta mierda sin malos rollos, como hermanos, con doble nacionalidad, en la UE, sin deuda y digamos que con el 50% del arsenal nuclear, que para algo se construyó en Vandellós. ¡Tecnología catalana!”.
Me estaba leyendo un libro sobre la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico (“Némesis”, de Max Hastings), por aquello de constatar por mí mismo las ansias infinitas de paz consustanciales a los japoneses. Una cosa llevó a la otra y acabé leyendo en la Wikipedia este artículo, “Países con armas nucleares”, que también detalla qué países tienen la capacidad tecnológica para, en un plazo de tiempo relativamente reducido, fabricar un arsenal nuclear. Entre ellos, está España, que dispone de unas reservas de uranio que harían las delicias de cualquier jugador de Civilization y de las instalaciones y tecnología necesarias para hacer cosas grandes con dicho uranio. En concreto, una bomba.
Pero la cuestión no es sólo que exista el potencial, sino que en el pasado hubo intentos para hacerse con la bomba que llegaron a estar bastante avanzados. Lo que he leído por ahí, con alto grado de fiabilidad (¡si hasta sale en Google!), sobre el proyecto nuclear resulta fascinante. Como no podía ser menos, el proyecto comenzó a desarrollarse en los años 50, en pleno franquismo, y derivó de la obsesión de Franco y Carrero Blanco por hacerse con la bomba y, con ello, ganar respetabilidad.
Hermosa composición que ilustra un artículo de ABC sobre el tema
Inicialmente, el proyecto de bomba atómica española derivó del apoyo estadounidense para conseguir energía nuclear para fines pacíficos, un programa con el bonito nombre de “Átomos para la paz”. Pero el franquismo llegó también a acuerdos bajo mano con Francia para conseguir fabricar plutonio. Merced al apoyo francés, el Gobierno español construyó la central nuclear de Vandellós, donde se puso a generar plutonio a saco.
Sólo faltaba un pequeño detalle para dar el espaldarazo definitivo al proyecto, y ese era cómo conseguir la detonación de la bomba. Ahí es donde entra el afortunado incidente de Palomares en 1966, cuando EEUU perdió una bomba atómica en las playas españolas. Mientras el ministro Fraga se bañaba en Palomares para adquirir un bonito bronceado radiactivo, y poco antes de que un pescador español de Águilas (Murcia), “Paco el de la Bomba”, detectase la bomba que había caído al mar, los científicos españoles tuvieron tiempo para analizar el mecanismo de detonación de una de las bombas que cayó a tierra (una lo hizo en paracaídas y dos se estrellaron contra el suelo, provocando la detonación del explosivo convencional).
A principios de los años 70, España estaba a punto de conseguir la bomba; de hecho, se había dispuesto ya la realización de una primera prueba en el Sahara español. En esto que el secretario de Estado de EEUU, Henry Kissinger, visita España y se reúne con el principal valedor del proyecto nuclear, el almirante Carrero Blanco. Kissinger se supone que le dice algo así como que “cuando España es importante, es peligrosa” http://www.abc.es/archivo/20130308/abci-bomba-atomica-franco-201303071834.html, que es más o menos lo mismo que llevaba diciendo EEUU a cualquier país que quisiera desarrollar un arsenal atómico: en pro de la paz, mucho mejor que sólo EEUU tenga bombas nucleares.
Al día siguiente de la entrevista, Carrero era asesinado por ETA. ¿Casualidad?
Con la llegada de la Administración Carter y el coñazo que daba el hombre en pro de la no proliferación, en Gobierno español se achanta y paraliza el proyecto, que es finalmente desmantelado –se supone- una vez España firma, a mediados de los 80, el Tratado de No Proliferación nuclear. Años después, España también comienza a desarrollar, en comandita con socios tan fiables como Iraq y Egipto, un misil, el “Capricornio”, en teoría destinado a usos civiles y pacíficos (poner satélites en órbita). Pacífico. Sí, claro, claro. Que nos conocemos todos. El Capricornio era capaz de lanzar armamento nuclear a más de 600 km de distancia, pero finalmente el proyecto también se abandona.

La verdad es que habría tenido sus ventajas la adquisición de un arsenal nuclear. La principal, garantizar que EEUU nunca, nunca, nunca podría realizar un bombardeo preventivo-humanitario para defender la democracia en España. ¡Hermanados con Corea del Norte como países intocables para EEUU!
Luego los españoles de centro reformista podrían ir diciendo por ahí que “con Franco se podía dormir con la puerta abierta, había pantanos y teníamos el dedo sobre el botón”. Y, en el supuesto de que ZP no hubiera desmantelado el arsenal nuclear-franquista y se lo hubiera regalado a la ETA islámica, no quiero ni pensar el juego que daría esto en las tertulias, con continuas alusiones a la oportunidad de usar la Bomba española contra Gibraltar, contra los moros, contra los sindicatos, contra la ETA y, naturalmente, contra los catalanes, “que así aprenderán”. Hermann Tertsch con el dedo sobre el botón, I have a dream!
¿Y qué decir del nacionalismo catalán? Ya me los imagino haciendo su ya tradicional discurso: “España y los españoles son una mierda subdesarrollada; ¡Españoles, vagos! ¡Españoles, ladrones! ¡Fachas! ¡ja, ja, ja! Pero oye, que nos queremos ir de esta puta mierda sin malos rollos, como hermanos, con doble nacionalidad, en la UE, sin deuda y digamos que con el 50% del arsenal nuclear, que para algo se construyó en Vandellós. ¡Tecnología catalana!”.
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